También hay miedos e incertidumbres
La semana pasada, la ciudad del Cusco fue testigo de un hecho nada agradable relacionado con la desaparición y fatal desenlace de un menor de edad. Esto originó un movimiento masivo y poco practicado hasta ahora en las redes sociales de la ciudad. Sucede que la tolerancia a la inseguridad, violencia y corrupción, están llegando a niveles de indignación social; acaso esto refleja, que se avizora una población crítica y consciente de lo que ocurre en nuestro entorno, dispuesta a exigir a los responsables directos e indirectos mejores condiciones, no solo de seguridad, sino también de bienestar; o solamente es una luz primaveral de pasos cortos y poca vida.
Sólo como dato general; en el mundo cada año ocurren cerca de medio millón de homicidios, de los cuales la tercera parte sucede en las Américas. En 2013, en el Perú ocurrieron más de 2000 homicidios, en ese mismo año, el Cusco ocupó el octavo lugar entre las ciudades con mayor tasa de homicidios, llegando a ser comparado este incremento con ciudades como Lima y Chimbote, donde los niveles de delincuencia y homicidio son los más altos del país.
He intentado, con muy poca suerte, conseguir información general y de fuente confiable sobre los homicidios ocurridos en la ciudad en lo que va del año, mucho menos ha sido factible poder tener información sobre los desenlaces en las investigaciones que se realizaron. La única información accesible y quizá poco valida, por lo sesgos que ello implica, ha sido obtenida mediante la web de algunos medios de comunicación de difusión local. Esto representa un grave problema, si acaso en algún momento, existe la voluntad en las autoridades políticas, policiales y judiciales en poner fin a estos acontecimientos. Los información estadística y la investigación cualitativa son herramienta importante para el monitoreo de la violencia, la seguridad y la justicia.
En los tres últimos quinquenios, América Latina y el Perú, han experimentado un crecimiento económico increíble, es más, el Cusco ha sido considerado una de las ciudades con mayor crecimiento en los últimos 10 años, tan igual como las grandes capitales del mundo, pero a la par del innegable crecimiento, también ha incrementado la inseguridad y la violencia. No es comprensible que una ciudad donde hay mayor ingreso económico, donde la gente tiene más dinero y oportunidad de trabajo, no sea posible ver un cambio social positivo. Por lo tanto, serán necesarias políticas deliberadas para favorecer el crecimiento económico con mayor equidad, en vista que el desarrollo desigual genera mayor conflicto social.
Aprendamos del ejemplo de aquellas ciudades, donde las experiencias han sido satisfactorias, como el control en el consumo de alcohol o drogas psicoactivas en la población y en especial en los jóvenes, evitando el resurgimiento de la delincuencia organizada y la violencia interpersonal y, analizando activamente las capacidades efectivas de los sistemas de justicia penal, la cual puede ser valorada simplemente contando el número de casos resueltos por la policía y el total de personas arrestadas y sentenciadas por homicidios, además será importante considerar los aspectos relacionados a la procesos administrativos, la calidad de investigación, el derecho a la asistencia legal, la legalidad y duración del proceso.
La violencia y el crimen son una amenaza para la población, su impacto va más allá de las perdidas de vidas humanas, porque genera también un entorno de miedo e incertidumbre. La población no quiere más muertes, la población exige vivir libre de miedos, libre de miseria y con dignidad.
César Johan Pereira-Victorio

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