A propósito de la pastilla Rosa “El viagra femenino”
En el mundo de la economía una de las industrias más prometedoras por su alto y sostenido crecimiento es sin lugar a duda, la industria farmacéutica, llegando a tener un crecimiento promedio anual del 5%. En 2013, las ventas mundiales estimadas fueron de un billón de dólares (un millón de millones), algo así como 25 veces el presupuesto nacional del Perú para el 2015. Además del crecimiento, la industria farmacéutica también está relacionada con la investigación, generación de tecnologías y del conocimiento, propiciando con ello un alto valor agregado. Pero, no todas son cosas buenas, también se acusa a los medicamentos, aquellos que son producidos por la misma industria, como la tercera causa de muertes en el mundo.
Hace no mucho, el Dr. Allen Frances, quien fuera responsable de dirigir el equipo encargado de la elaboración del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV por sus siglas en inglés), manual que es referencia mundial de los psiquiatras y afines para uso diagnóstico y de tratamiento, denunció que en su confección, se incorporaron muchas dolencias como enfermedades, lo que propició un incremento en el sobrediagnóstico y sobretratamiento. Pues bien, el 2013 este manual ha sido actualizado con el DSM-V, donde ¡¡¡oh casualidad!!!, se han añadido muchas enfermedades más, con esta nueva edición, en el mundo, se espera que por lo menos 8 de cada 10 personas sean diagnosticada con alguna enfermedad mental, con la posterior necesidad de recibir tratamiento farmacológico. Pero el sobrediagnotico y la sobremedicación no es exclusividad de la psiquiatría, sino también de la práctica médica en general, todo ello directa e indirectamente beneficia a la industria farmacéutica.
Esta semana y con mucha reacción, a favor y en contra, por parte de la opinión pública, la oficina de Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidad de América (FDA por sus siglas en inglés) aprobó la comercialización de la Flibanserina, más conocida como el Viagra femenino, cuyo único parecido con su homóloga pastilla azul, es el nombre popular con el que se le pretende conocer (Viagra), debido a que tiene un mecanismo de acción completamente diferente al Viagra masculino. Su aprobación ha estado sujeta a múltiples debates. La misma FDA, en dos ocasiones previas desestimó su comercialización, porque los resultados encontrados para tal fin, el del incrementar el deseo sexual, eran poco significativos, siendo los riesgos mayores a los beneficios. Surgieron entonces grupo de presión a favor de su aprobación, como Even the source, una especie de supra-asociación que agrupa a más de 26 asociaciones, exigiendo el trato igualitario para los problemas de disfunción sexual femenina; esta fue una excelente oportunidad, para que hábilmente haciendo uso del discurso de equidad de género, se ejerza mayor presión social. El problema salta a la vista cuando se evidencia que la empresa farmacéutica “Sprout Pharmaceuticals” encargada de la comercialización de la Flibanserina, financiara a los grupos de presión entre ellas la supra-asociación Even the source… lo que retoma la pregunta… ¿A quién realmente favorece esta comercialización?. Esto pone en cuestionamiento además, sobre la permisividad de organismos públicos a la presión mediática, cuando su función debiera ser garantizar la seguridad de las personas.
Solo como dato, este medicamento tiene reacciones secundarias parecidas a los antidepresivos, porque en realidad es un antidepresivo, provoca nauseas, vómitos, bajadas de la presión arterial, no es recomendable beber alcohol durante el tratamiento y para esperar algún efecto favorable habrá que consumir un comprimido diario por lo menos entre 2 y 4 semanas; la indicación es únicamente para mujeres diagnosticadas de Trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo (TDSH) ósea mujeres con falta de interés sexual en por lo menos seis meses asociada además a angustia y que aún no hayan llegado a la menopausia (en total menos del 10%).
A todo ello, queda no ceder al bombardeo publicitario, la cual posiblemente venga con estrategias mediáticas antepuestas a las reales. Sera pues necesario informarnos mejor sobre las bondades poco consistentes de momento y los riesgos de este medicamento, porque seguramente en corto tiempo se estarán vendiendo de manera libre, sin prescripción médica en las farmacias del país.
César Johan Pereira Victorio

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